En este momento estás viendo Enfermedades en personas mayores en verano

Enfermedades en personas mayores en verano

La llegada del verano, por lo general, es motivo de alegría y bienestar. Disfrutamos de más horas de luz solar, podemos realizar actividades al aire libre y nuestro estado de ánimo lo nota. Sin embargo, además de todos los beneficios que puede tener para la salud, también es motivo de enfermedades en personas mayores, entre otros. Por tanto, es necesario tener ciertas precauciones con las temperaturas extremas, ya que aumentan las probabilidades de sufrir alguna patología relacionada con el calor intenso.

Pero, ¿por qué los adultos mayores tienen más riesgo? Una de las principales causas es la limitación del cuerpo para enfriarse debido a la sudoración, que en verano es mayor. Estas limitaciones guardan relación estrecha con algunos cambios propios del envejecimiento, de ahí a que los riesgos aumenten. Por ejemplo:

  • Se producen cambios físicos en la piel por el paso de los años o algunas glándulas sudoríparas no funcionan correctamente.
  • El padecimiento de determinadas dolencias también puede influir, y es que si su salud se resiente con problemas cardiovasculares o pulmonares, de peso, o de circulación, las enfermedades en personas mayores relacionadas con el calor son mayores.
  • El consumo habitual de medicamentos, por prescripción médica, como diuréticos, tranquilizantes o para la presión arterial también pueden ocasionar dificultad en el cuerpo para regularse.

¿Qué enfermedades en personas mayores son comunes en verano?

Sobre lo que no disponemos de información, es difícil anticiparnos. Por eso en este post queremos contarte cuáles son las enfermedades en personas mayores que se dan con mayor frecuencia durante los meses de verano. De esta forma podremos prestar especial atención para evitar, o minimizar los síntomas, que puedan llegar a sufrir nuestros adultos mayores.

Golpes de calor

Sin duda, esta es una de las enfermedades en personas mayores que más se repiten a lo largo del verano. Se debe a las altas temperaturas, y como en estos meses pasamos más tiempo en espacios abiertos, hay más riesgo de sufrirlo. También puede afectar no hidratarse bien o protegerse contra el sol con cremas, gorros o gafas de sol, así como exponerse demasiado.

Atención si la Tercera Edad experimenta síntomas como debilidad corporal o calambres, agotamiento y cansancio extremo, dolor de cabeza, sequedad en la piel o se muestra confuso, pueden ser señales de que está sufriendo un golpe de calor. Como consecuencia de ello pueden llegar a perder el conocimiento y sufrir algún golpe, por lo que habrá que actuar con rapidez alertando a las asistencias médicas.

Resfriados leves o de mayor riesgo

¿Piensas que no es posible resfriarse en verano? Si es así, estás equivocado. Por el contrario, los cambios bruscos de temperaturas en estos meses provocan más de uno.

Además, si no se aplica el tratamiento adecuado, pueden derivar en complicaciones más serias, como neumonía y otras enfermedades respiratorias.

Para evitarlo, es importante abrigar a las personas mayores, pero con cabeza, utilizando tejidos finos y transpirables que cubran la zona del pecho y la espalda, principalmente.

Quemaduras por el sol

Esta vez es conveniente que el sol no caliente demasiado, ya que de lo contrario, si encima se exponen en determinadas franjas horarias de mayor incidencia solar, no se hidratan adecuadamente o evitan el uso de la protección solar adecuada, las consecuencias pueden ser nefastas.

Hay que tener en cuenta que su piel es muy sensible, por lo que esta es una de las enfermedades en personas mayores más habituales en esta época. No poner remedio puede derivar en quemaduras de segundo y tercer grado que necesiten atención médica urgente por la formación de ampollas y heridas acompañadas de un dolor intenso.

Sequedad en la piel

Como decíamos antes, la piel de los adultos mayores se vuelve más sensible y delicada con el paso del tiempo, perdiendo frescura y rigidez. La influencia del sol en este sentido puede ocasionar una mayor sequedad. Cuando se reseca la piel en exceso es frecuente que aparezcan manchas, heridas o yagas por el cuerpo que pueden resultar molestas.

Es importante no realizar acciones que contribuyan a agravar este problema como una mala alimentación o hábitos poco saludables como el tabaco o el alcohol. La mejor opción para hidratar la piel siempre será agua, aunque también existen cremas que aportan un extra de hidratación que son muy recomendables.

Como ves, las enfermedades en personas mayores son comunes en la temporada estival, ya que se les considera un grupo de riesgo, al igual que los menores de 5 años y las personas con un sistema inmunitario deficiente. Es cierto que el riesgo siempre existe, pero si te preocupas de que tengan las atenciones adecuadas, las posibilidades se reducen considerablemente. No hay que renunciar a pasar tiempo al aire libre, sino saber cómo hacerlo de una forma prudente. En Residencia Monte Hermoso lo sabemos y podemos ofrecer a los adultos mayores la mejor de las atenciones. ¡Confía en nosotros!

Deja una respuesta